Si bien es cierto que la mayoría de los artículos y elementos que conforman una casa tienen fecha de caducidad, lo mejor es prevenir su deterioro con técnicas de mantenimiento especializadas, para retrasar lo más posible su jubilación y alargar su durabilidad.


Una de las principales características del mantenimiento preventivo es evidentemente la capacidad de inspeccionar los equipos o artículos para detectar las fallas en sus primeras etapas, y corregirlas antes de que sea demasiado tarde. Un buen mantenimiento preventivo conserva el estado de las cosas en lo más óptimo posible, haciendo que funcionen, además, en condiciones de seguridad apropiadas. Las acciones que se realizan para evitar que se hagan daños a la infraestructura, así como también la limpieza general a profundidad, son fundamentales en este tipo de mantenimiento.


La principal ventaja es que el costo de mantenimiento preventivo siempre será menor al de un mantenimiento correctivo.


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